La señalización turística herramienta en la comunicación entre hombre y la naturaleza

Feb 25, 2016

La comunicación entre el hombre y el medio ha sido y es fundamental, especialmente en estos tiempos en los que, a pesar de la abundancia de herramientas y de recursos web, la información puede llegar deformada y sesgada. El hombre tiene habilidades espaciales, unas habilidades que le han permitido conocer el medio, orientarse en el espacio, recorrerlo y llegar a su destino sin grandes ayudas. Parece que el hombre moderno, a pesar de conservar una parte de esa capacidad espacial, ha querido aprovechar la comodidad que le ofrece la información de señales y paneles que le van guiando en su viaje. Si trasladamos esta idea al ámbito del turismo, nos encontramos con un panorama similar. El viajero busca un destino y necesita conocer el recorrido. Tiene capacidad para orientarse, pero se deja llevar por los indicadores porque necesita no solo aprender el recorrido físico, tangible, sino también aprehender los elementos patrimoniales del recorrido.

Hace ya algunas décadas surgieron los planes de señalización turística y, en la actualidad, en la mayor parte de los enclaves estratégicos desde el punto de vista cultural y natural encontramos señales específicas informativas que ayudan al viajero en sus recorridos. De hecho, tan importante era conseguir un lenguaje común a escala nacional, que en 1998 se creó el Catálogo de Señalización SISTHO con la idea de “facilitar al turista el acceso a destinos de gran interés turístico cercanos a la carretera mediante un sistema de señalización homogéneo y que se pueda reconocer fácilmente”. Y, en el año 2015, el Ministerio de Fomento e Industria, Energía y Turismo, y las comunidades autónomas, actualizaron el catálogo de recursos turísticos señalizables para facilitar al viajero la toma de decisiones no sólo sobre el destino final a visitar, sino también sobre otros posibles destinos próximos a él. El sistema de señalización se ha mejorado y se han incluido tres modificaciones importantes: la distancia entre la señal y el punto de interés se amplía hasta los 40 Km, se ha flexibilizado la aceptación de nuevos recursos turísticos (rutas gastronómicas, de peregrinación, destinos deportivos, etc.) y se ha incluido la posibilidad de utilizar pictogramas particulares y distintos a los genéricos que incluía el Manual de Señalización Turística.

La oferta informativa se presenta con señalización en el ámbito de las carreteras, señalización urbana y pictogramas. En el caso de las carreteras, se pueden encontrar señales dinámicas (carteles de preaviso, desvío, dirección de ruta o de situación), señales estáticas en las que se incluyen carteles de bienvenida, de áreas de descanso, miradores, paneles informativos, señales interpretativas, señales de rutas (el Camino de Santiago, el Camino de la lengua, …); en el ámbito de la señalización urbana hay paneles informativos, señalización direccional, y señalizaciones tanto de accesibilidad como de interpretación de los hitos turísticos. Finalmente, dentro de los pictogramas se incluye información sobre infraestructuras turísticas diversas: relativas a elementos patrimoniales, alojamiento, restauración, transporte y artesanía, entre otros.

Hay turistas a los que interesa el destino en sí y no suelen prestar atención a esos indicadores que le avisan de los hitos importantes a lo largo del viaje. Sin embargo, el turista de interior, amante de la naturaleza, de la montaña y de los espacios rurales, aunque sea inquieto, activo y esté muy bien documentado sobre el lugar en el que va a disfrutar de su tiempo de ocio, necesita una herramienta especial que le ayude a comprender mejor el paisaje, a conocer sus elementos más representativos y también a orientarse. En este caso, no solo interesa el destino, sino el viaje de principio a fin. Tal es la importancia que han adquirido en las últimas décadas el patrimonio natural y cultural, que hoy resultaría extraño recorrer la montaña o el campo, sin ver las señales que identifican los GR y las rutas BTT, o los paneles informativos que nos permiten reconocer en el horizonte, los accidentes geográficos, las cumbres, los valles o los diferentes municipios que salpican el territorio. Incluso en los centros de interpretación y en trípticos turísticos, aparece recogida la señalética de aquellos elementos de interés para el visitante. En cualquier caso, no se trata solo de ofrecer información, sino también motivación, orientación y seguridad en el desplazamiento.

Dado que contamos con esta herramienta estratégica de comunicación con el medio, es fundamental el ordenamiento, el control, la regulación de la ubicación y el mantenimiento de las señales en buen estado. Desgraciadamente, es cada vez más habitual encontrarlas deterioradas y rotas total o parcialmente. Por todo eso, es necesaria una labor constante de vigilancia para velar por su conservación, a fin de mantener ese sistema informativo y, a la vez formativo, entre el hombre y la naturaleza.

 

Nuria Pascual Bellido. Profesora de Geografía de la Universidad de La Rioja